viernes, 27 de junio de 2008

Tentación caleña


Son las 6.39 pm del viernes. Estoy en mi oficina a punto de salir y hoy siento que la noche caleña me espera. Llevo varias semanas sin nada de rumba... he perdido inspiración, pero hoy, hoy la tentación reaparece. Pongo la música que hace dos años me inspiró mis mejores rumbas... empiezo a calentar con los boleros de Celia: BRAVO!!! permiteme aplaudir ... luego los lebron ... regresa a mí te necesito, cada día es un poco más largo... y se pone más caliente... ya! me estoy quedando sordo, el bochinche me vuelve loco y no me puedo aguantar... (qué buen ritmo!!!) pa pa pa... la pelea y el bochinche... no me hacen falta, no me hancen falta...

No crean que es despecho, ahora no, pero hace dos años escuchaba todo el tiempo estas cancioncitas y hoy la tentación me llama de nuevo.

Cervecita, boleros y salsa, la noche que hasta está fría. Olvidaré mi trabajo y sus angustias, olvidaré la política nacional y sus contradicciones y me dejaré embriagar por Cali y su extraña capacidad de volverlo todo fiesta.

(Terminé subiendo una foto del 2006, sólo en ese año me dio por tomar fotos de botellas de licor, latas de cerveza y cigarrillos jajajajaj)

lunes, 28 de abril de 2008

Pare!!!


A lo largo de los casi tres años que he trabajado con comunidades, me he hecho un mapa de Cali muy diferente. Pasé de pensar en “si por la quinta vas pasando, es mi Cali bella que estas atravesando” a pensar: “si por la quinta vas pasando, ten mucho cuidado o te van robando”. Pero lo más importante, Cali hace rato dejó de ser solamente la calle quinta.

Los que vivimos entre Unicentro y Chipichape nos acostumbramos a pensar que Cali es un pueblo que se atraviesa de un lado a otro en un Blanco y Negro 1, pero la verdadera Cali no es la de la gente que va a refugiarse en los centros comerciales cada fin de semana. La mayoría de la gente de Cali, no tiene plata para eso. Muchos seguimos encerrados en el centro de Cali, todos juntitos tratando de mantener nuestras condiciones. Nos hacemos los ciegos al aumento de niños vendiendo dulces o haciendo piruetas en los semáforos. A la cantidad de ventas informales de frutas, minutos a celular y dvd’s piratas. Tratamos de no mirar las calles y tarros rebotados de basura. Seguimos viviendo en una burbujita, donde Cali es salsa, mujeres bonitas (que invierten todo su tiempo y dinero en la silicona y el gimnasio) y carros de lujo (de dudosa procedencia).

¿Qué Cali es la que estamos construyendo cuando todos tratamos de diferenciarnos de la gente pobre en vez de identificarnos con ellos y buscar soluciones? ¿Qué Cali le dejamos a los niños, cuando no nos importa tirar papeles a la calle? ¿Qué salsa podemos bailar cuando no nos importa pitar como locos en los semáforos? Y por cierto, ¿desde cuando la luz roja es una cuestión subjetiva?

viernes, 4 de abril de 2008

De sustitutos brutos y Pance

En lo que a mi respecta, Pueblo Pance es el sustituto bruto (entiendase como ese bien que puede reemplazar el consumo otro) de lo único que le faltaría a Cali para ser paisajísticamente perfecta (o para su completa decadencia?): el mar a menos de 10 min. Un lugar que se ha ido recuperando poco a poco de la presencia de actores armados, que aun capta gran demanda de turistas y deportistas de todos los sectores de Cali y que soporta las actividades económicas de muchas familias. Pero que sí. Que a veces vemos como despelotado, ambientamente degradado, y en algunos casos con presencia de delincuencia común.

Pero definitivamente no deja de ser un lugar perfecto para olvidarse de la carga urbana (trabajo, rumba, material particulado, cemento) que permite respirar aire fresco, relajar la mente con el sonido constante del agua y la vista mayoritariamente verde. Entre los planes que no pueden faltar: Poker mas Choclitos, Ojaldra (transparente de lo grasosa), Sancocho de Gallina+aguapanelaconlimón, apostar quien se aguanta más en el agua congelada, quien espanta al perro que se pegó, soportar el dolor cabeza post-metida de 10 min en el chorro, tomar mil fotos al mismo arbusto, ir a la tienda de pueblo a comer galletas polvorosas, sentarse en en el anden de la iglesia a ver la gente pasar, no dejarse embaucar por el paisa hippie (hasta allá llegan), encontrar a todos tus amigos (hippies pero que no venden chucherías) que se van de acampada, tomarse un tintico a las cinco de la tarde, o verse la final de copa del mundo en la caseta comunal.

Unos cuantos planes de muchos. La foto dice bastante.

jueves, 14 de febrero de 2008

¿Cómo le hacemos el quite?


¿Cómo le hacemos el quite?

Nuestra misión en este blog es hacerle el quite a ciertas situaciones angustiantes y dolorosas que nos rodean... Pero ni siquiera en el blog hemos podido hacerle el quite, pequeñas gotas chispean en las entradas.

El dilema de las imágenes de los desplazados en la calle, los vendedores ambulantes, los ladrones al acecho, el par de viejitas -que ya no pueden caminar- sentadas vendiendo dulces a la entrada de la universidad. Por otro lado los restaurantes, los carros lujosos, las mujeres voluptuosas y siliconadas y los eventos culturales.

Vallas publicitarias ilegales por toda la ciudad, gente repartiendo volantes sin ningún escrúpulo, perros callejeros, pájaros, flores, basuras, niños vendiendo dulces, gente amontonada en los centros comerciales. Pitos de carros, música a todo volumen y cantos en las iglesias evangélicas!!!

Calor, calor, calor, tempestad, calor, calor, calor, tempestad. Un día con clima templado. Calor, calor, calor, tempestad...

miércoles, 13 de febrero de 2008

Sancocho de pescado en la galería



Lugar: Sevichería Don Pedro No. 2
Motivo: La amistad (no el guayabo convencional con el chico)
Hora: 1.30 pm

Hay cosas que cambian y hay cosas que no. Retomando mis andanzas por Cali, el sábado fui a almorzar un Sancocho de Pescado a la Galería Alameda.

Lo que cambió:
No era el desayuno de medio día, era un almuerzo de verdad.
No estaba recién levantada y no estaba de guayabo.
No me acompañaba un "chico" sino una amiga.

Lo que NO cambió:
El sancocho estaba delicioso, imposible no sudar mientras te lo comes (y eso no es de lo más agradable que digamos, pero es la prueba de calidad número uno).
Siempre sales con algo gratis: Una señora me regaló una naranja sólo para probar que estaba dulce y aunque insistí en que no pensaba comprar, la señora me dijo: No importa, cuando vuelva ya sabe y me compra.
Siempre hay un vendedor coqueto. Esta vez era el vendedor de flores, que logró encartar a mi amiga con unas heliconias gigantes.
Y finalmente, Don Pedro No. 1 estaba lleno.

martes, 12 de febrero de 2008

Estamo en Salsa na’ma!!!


Parece que el blog revive de nuevo! Leyendo las entradas (no muchas, pero ahí vamos) y aprovechando un poco el insomnio que me ha tomado por sorpresa esta noche, he decidido poner sobre la blogmesa el tema que no puede ser esquivado por caleño que se respete (Sí. A ese que como prueba lo hacemos tomar champús y comer chontaduro): SALSA!!!!

Ya estamos en Febrero y no me había tomado el trabajo de hacer la correspondiente retrospectiva salsera de la Feria 2007. Cabe anotar en este punto que no me considero una experta en el tema. La verdad soy una fan incipiente pero con mucha convicción. En primer lugar, porque a pesar de haber nacido en Cali, cuando tenía 4 años me llevaron a la fuerza a otra ciudad, digamos por simplificar, lejana a la salsa. Si que envidio la niñez de aquellos que fueron criados en patio de casa, tarde de sábado caleña, y audición con pasta donde el papá era el discomano oficial. En segundo lugar, porque si mal no recuerdo, la primera canción que me gustó fue Hechizo de Luna de Eddie Santiago. Créanme que tuve que hacer un esfuerzo el berraco para enderezarme hacia el camino del bien de la salsa. En otras palabras: salir de la salsa de alcoba pa la salsa de balcón, patio, sala, calle, barrio. La que sea menos la primera. Tercero, porque como le pasa a más de un amigo, a pesar de haber tocado campana de niño, les dio dizque por volverse punketo-rockero-rapero. Aclaro: no hay nada de malo en eso, pero en mi opinión la salsa no excluye ningún otro género. Eso sí, el que no aprendió a bailar no levantó novia de cuadra. Así que arrepiéntanse muchachos.

Osea, en otros estados del mundo posibles, podría ser yo fan del viejo Eddie o estar vestida de negro de la cabeza a los pies, incluidas las uñas obviamente.

Bueno y volviendo por fin a diciembre de 2007 he aquí algunos comentarios:

Dicen que la 33 se volvió muy picada que porque no tocó en el parque de la música. Pero por favor muchachos, ya es hora de pagarles la boletica. Así sea en Subterráneo. Por cierto que sitio tan underground!! Pero que buen concierto…

No importó la lluvia y el barro en el parque de la música. Se gozó y se apoyo a los ToñoBarrio Boys. Maniquiqui!!!

No podía faltar el souvenir de la feria: Tengo camiseta de Willie Colón, regalé una de La Conspiración y me hermano se compró la de Mongo Santamaría (Se me acaba de ocurrir crear un grupo en Facebook “Yo tengo Camiseta Salsera”)

Ayyy, los remates en las Fuentes (o la Fuente??). El promedio del costo de mi feria dicembrina se fue a pique gracias a este lugar. Salud por Javier y su Esposa. Eso sí con cerveza águila medio litro (la cerveza oficial).

No podía faltar la ida a Tin Tin Deo. Ah, por cierto, el juguete oficial de la feria fue la campana de mi primo, que nos hicieron guardar en el apreciado lugar.



Canciones de Temporada: Viernes Social del Cano, El Mulato de Richie, Mi Desengaño de Roena.

Finalmente un Clasificado: Quien se haya robado la campana de mi primo en el remate del primero de Enero en San Antonio, más le vale que le esté dando un buen uso.


miércoles, 30 de enero de 2008

El paseo de la muerte


Estuve ausente de la ciudad por un mes y medio y extrañaba enormemente su clima, sus buses con sus emisoras, su gente de altos contrastes entre la risa y el grito, la música y los lugares donde se disfruta de ella.

¡Qué nostalgia caleña tuve! No habían buñuelos, ni natilla, ni villancicos, ni novena navideña, ni tin tin deo, ni las fuentes...

Lastimosamente en esta ciudad de mil colores, muchas otras cosas pasan y algunas no son nada buenas.

No quiero imaginarme el recorrido de la mujer que llevaba su niña a los centros hospitalarios y no recibía atención médica, tampoco sé quién y cómo bautizó este hecho como "el paseo de la muerte". Tanto el nombre como el hecho me estremecen.
Más cuando el nombre está casi intitucionalizado y sigue ocurriendo en el país.

Hoy voy a salir a caminar por la ciudad que amo, voy a hacer un paseo de la vida, respirando profundamente el aire de la ciudad que extrañé tanto, en honor a los que mueren aquí injustamente. Por ahí nos vemos.