lunes, 28 de abril de 2008

Pare!!!


A lo largo de los casi tres años que he trabajado con comunidades, me he hecho un mapa de Cali muy diferente. Pasé de pensar en “si por la quinta vas pasando, es mi Cali bella que estas atravesando” a pensar: “si por la quinta vas pasando, ten mucho cuidado o te van robando”. Pero lo más importante, Cali hace rato dejó de ser solamente la calle quinta.

Los que vivimos entre Unicentro y Chipichape nos acostumbramos a pensar que Cali es un pueblo que se atraviesa de un lado a otro en un Blanco y Negro 1, pero la verdadera Cali no es la de la gente que va a refugiarse en los centros comerciales cada fin de semana. La mayoría de la gente de Cali, no tiene plata para eso. Muchos seguimos encerrados en el centro de Cali, todos juntitos tratando de mantener nuestras condiciones. Nos hacemos los ciegos al aumento de niños vendiendo dulces o haciendo piruetas en los semáforos. A la cantidad de ventas informales de frutas, minutos a celular y dvd’s piratas. Tratamos de no mirar las calles y tarros rebotados de basura. Seguimos viviendo en una burbujita, donde Cali es salsa, mujeres bonitas (que invierten todo su tiempo y dinero en la silicona y el gimnasio) y carros de lujo (de dudosa procedencia).

¿Qué Cali es la que estamos construyendo cuando todos tratamos de diferenciarnos de la gente pobre en vez de identificarnos con ellos y buscar soluciones? ¿Qué Cali le dejamos a los niños, cuando no nos importa tirar papeles a la calle? ¿Qué salsa podemos bailar cuando no nos importa pitar como locos en los semáforos? Y por cierto, ¿desde cuando la luz roja es una cuestión subjetiva?

viernes, 4 de abril de 2008

De sustitutos brutos y Pance

En lo que a mi respecta, Pueblo Pance es el sustituto bruto (entiendase como ese bien que puede reemplazar el consumo otro) de lo único que le faltaría a Cali para ser paisajísticamente perfecta (o para su completa decadencia?): el mar a menos de 10 min. Un lugar que se ha ido recuperando poco a poco de la presencia de actores armados, que aun capta gran demanda de turistas y deportistas de todos los sectores de Cali y que soporta las actividades económicas de muchas familias. Pero que sí. Que a veces vemos como despelotado, ambientamente degradado, y en algunos casos con presencia de delincuencia común.

Pero definitivamente no deja de ser un lugar perfecto para olvidarse de la carga urbana (trabajo, rumba, material particulado, cemento) que permite respirar aire fresco, relajar la mente con el sonido constante del agua y la vista mayoritariamente verde. Entre los planes que no pueden faltar: Poker mas Choclitos, Ojaldra (transparente de lo grasosa), Sancocho de Gallina+aguapanelaconlimón, apostar quien se aguanta más en el agua congelada, quien espanta al perro que se pegó, soportar el dolor cabeza post-metida de 10 min en el chorro, tomar mil fotos al mismo arbusto, ir a la tienda de pueblo a comer galletas polvorosas, sentarse en en el anden de la iglesia a ver la gente pasar, no dejarse embaucar por el paisa hippie (hasta allá llegan), encontrar a todos tus amigos (hippies pero que no venden chucherías) que se van de acampada, tomarse un tintico a las cinco de la tarde, o verse la final de copa del mundo en la caseta comunal.

Unos cuantos planes de muchos. La foto dice bastante.