miércoles, 30 de enero de 2008

El paseo de la muerte


Estuve ausente de la ciudad por un mes y medio y extrañaba enormemente su clima, sus buses con sus emisoras, su gente de altos contrastes entre la risa y el grito, la música y los lugares donde se disfruta de ella.

¡Qué nostalgia caleña tuve! No habían buñuelos, ni natilla, ni villancicos, ni novena navideña, ni tin tin deo, ni las fuentes...

Lastimosamente en esta ciudad de mil colores, muchas otras cosas pasan y algunas no son nada buenas.

No quiero imaginarme el recorrido de la mujer que llevaba su niña a los centros hospitalarios y no recibía atención médica, tampoco sé quién y cómo bautizó este hecho como "el paseo de la muerte". Tanto el nombre como el hecho me estremecen.
Más cuando el nombre está casi intitucionalizado y sigue ocurriendo en el país.

Hoy voy a salir a caminar por la ciudad que amo, voy a hacer un paseo de la vida, respirando profundamente el aire de la ciudad que extrañé tanto, en honor a los que mueren aquí injustamente. Por ahí nos vemos.