
Estuve ausente de la ciudad por un mes y medio y extrañaba enormemente su clima, sus buses con sus emisoras, su gente de altos contrastes entre la risa y el grito, la música y los lugares donde se disfruta de ella.
¡Qué nostalgia caleña tuve! No habían buñuelos, ni natilla, ni villancicos, ni novena navideña, ni tin tin deo, ni las fuentes...
Lastimosamente en esta ciudad de mil colores, muchas otras cosas pasan y algunas no son nada buenas.
No quiero imaginarme el recorrido de la mujer que llevaba su niña a los centros hospitalarios y no recibía atención médica, tampoco sé quién y cómo bautizó este hecho como "el paseo de la muerte". Tanto el nombre como el hecho me estremecen.
Más cuando el nombre está casi intitucionalizado y sigue ocurriendo en el país.
Hoy voy a salir a caminar por la ciudad que amo, voy a hacer un paseo de la vida, respirando profundamente el aire de la ciudad que extrañé tanto, en honor a los que mueren aquí injustamente. Por ahí nos vemos.
3 comentarios:
Hola leyendo que regresaste a la tierrita, tiene mucha razón en lo que dices si que hace falta Cali cuando uno está por fuera y eso que cuando yo fui a Pasto apenas fue semana y media que estuve, pero como me hacía de falta mi Cali y no veía el momento de ver de nuevo el aviso que dice Bienvenido a Cali.
Saludos
UFF escuche de ese caso, tenaz me parece y ojala nunca tenga que sufrir la angustia y desesperacion de esa señora, no tengo hijos y si asi me parece doloroso, cuando los tenga sera peor...
Y bueno todas las ciudades tienen su mugre, pero asi y todo Cali es mi tierrita y mi favorita....
Exacto, ese es el punto! Cali es nuestra tierra y es mi favorita también, por eso mismo a veces me duele tanto que pasen esas cosas. Porque quiero mi ciudad, quiero a la gente y no me quiero ir.
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