Ayer en el teatro La Máscara se presentó la obra "Los Dientes de la Guerra" del TEC. Obra que me invitó-no digo "nos invitó" por lo subjetivo que suelen ser estas cosas-a reflexionar sobre la historia de la guerra canibal y carroñera en Colombia. Esa guerra que todos cargamos a hombros, y si no me creen, miren el hipervínculo que tiene la palabra COLOMBIA en su registro de nacimiento (obvio, en la sección que dice guerra, y NO riquezas, paisajes, festivos y gente amable).Sí, la guerra tiene dientes. Muy bien cuidados y no le falta ninguno. Frescos, que pa' todos hay mordida. ¿O quien se ha visto bien librado de semejante bestia? A ver que hacemos, por la que la bestia todavía anda suelta, y más ahora, próximos a eleccciones, donde en el circo de la politiquería se ve a más de un "amaestrador" de cícoples y minotauros, y "encantadores" de hidras y harpías. (Foto: TEC)


