
Danzas mexicanas, salsa, jazz y petronio. Los cristales - a pesar de la tutela que nos obliga a buscar otro refugio después de las 9 - es un espacio que la ciudad se ganó y se merece. Es nuestro, a pesar de los vecinos que se acuestan y cacarean cual gallinas.
No quiero reseñar en este blog eventos, sino momentos, y la diferencia es que no haré el resumen de lo que han sido cada uno, sino que contaré rápidamente lo que fueron para mí.
Danzas mexicanas a las cuales llegué por casualidad y allí me encontré con un amigo muy querido que murió hace poco. Gracias a los cristales por permitirme ese encuentro, fue la última vez que lo ví y nos reímos mucho. Yo disfrutando de las luminosas faldas y él describiendo el machismo de aquellas danzas.
Mundial de salsa que no vi (jejejeje), pero que estuvieron muy buenas porque todo el mundo hablaba de ellas.
Petronio entre biche y arrechón. Cantando, bailando, tomando y celebrando la vida y la multiculturalidad. Claro que el petronio es una maratón de cinco días empatando guayabo. De los cristales a la loma y de la loma a los reyes. Calor, mucho calor y sudor!!!
Finalmente la inaguración de la Feria del Libro Pacífico, una manchita negra en el impecable historial del lugar. El invitado era Brasil y primero tocó la Filarmónica.
¿Qué pasó?
Que el sonido era malo, que el público se quedó sentado, que un chino se paró y un policia lo sentó y todo hasta que la garota se ofendió y se fue diciendo (parafraseando su español aportuguezado o su portugues españolizado): "yo tengo ganas de llorar por un sonido bueno que se solicitó y no fue otorgado, ustedes no se merecen esto..."
Un triste final a las 7.40 pm. La gente abucheaba sin saber a quién.
Menos mal el domingo en ajazzgo los cristales brillaron de nuevo.
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